AHORA EN

http://cartaalobispo.blogspot.com/
Mostrando las entradas con la etiqueta curiosidades en la Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta curiosidades en la Iglesia. Mostrar todas las entradas

Capelo Cardenalicio


Tiene su origen en los sombreros de peregrino.
Durante siglos, el uso del galero estaba limitado a los cardenales, como una corona que simbolizaba el título de Príncipe de la Iglesia.
El Papa Inocencio IV fue el primero que impuso el capelo rojo a los cardenales en 1425, en el Primer Concilio de Lyon.








  Cuando moría un cardenal, se colgaba su capelo sobre su tumba, donde permanece hasta que queda reducido a polvo, simbolizando que toda la gloria terrenal es pasajera.



Se dice que cuando cae, el alma del cardenal ha entrado en el cielo.







¿La Iglesia Católica es la Iglesia de Dios, la Iglesia de Cristo?

Ciento cincuenta años, que encajan entre el fin del renacimiento carolingio y los principios de la reforma pregregoriana, son una sucesión tal de crímenes y de oprobios que constituyen un argumento apologético a favor del Pontificado romano, pues es impensable que institución alguna hubiera podido sobrevivir a tanta ignominia si no tuviera la asistencia Divina.

Cristo salvando de las aguas al primer Papa, San Pedro;
prefigura de que nunca le faltaria la asistencia Divina a la Iglesia de la cual es cabeza.


Magnicidios (Asesinato del Papa)


Juan VIII (872-882).

   Un pariente o miembro de su entorno más cercano le propinó veneno. Los Anales de Fulda aseguran que, al mostrarse lento el efecto del mismo, fue el Pontífice rematado a martillazos en la cabeza, poniéndose así fin a una vida tempestuosa, sea por los múltiples problemas que hubo de enfrentar (la invasión del sur de Italia por los sarracenos, las disputas de los últimos carolingios por la corona imperial, el cisma de Focio), sea por las costumbres controvertidas de Juan, tenido por afeminado, lo que daría origen a habladurías que contribuyeron a alimentar la historia ya mencionada de la papisa Juana


Formoso (891-896).

  Murió en medio de intensos dolores producidos muy probablemente por la acción del veneno que le fue administrado por instigación del partido espoletano, enemigo acérrimo del Papa, a quien no perdonaba el apoyo de éste a Arnolfo de Carintia en sus pretensiones al trono imperial. No contentos con la muerte de Formoso, Lamberto de Espoleto y su inescrupulosa madre Angeltrudis promovieron su inaudita humillación post mortem conocida como el «concilio cadaverico»


Esteban VI (896-897)

   Pagó con su vida el haberse prestado a los manejos de los espoletanos contra la memoria de Formoso y haber presidido el concilio cadavérico. A los pocos meses de este horrendo evento, el partido de los formosianos consiguió arrastrar al pueblo a una rebelión contra el indigno Pontífice, que fue depuesto, encerrado en prisión y, finalmente, estrangulado. No obstante, Sergio III, amigo de Esteban, erigiría a este un monumento fúnebre en San Pedro con un epitafio que revela un odio acérrimo a Formoso.


Leon V (903).
  
   Formosiano, fue víctima de la ambición de Cristóbal, del título presbiteral de san Dámaso, que le depuso a los dos meses de pontificado y le metió en la cárcel, nombrándose a si mismo Papa. Leon murió asesinado en prisión, aunque no se sabe si por orden de Cristóbal o de Sergio III, que había a su vez depuesto y encarcelado al antipapa, a quien mando matar.


Juan X (914-928).

   Era amigo íntimo de Teodora la Mayor, esposa del vestatario Teofilacto. Debió a esta familia su elección pero también el finalizar sus días de manera violenta. Habiendo disgustado a una de las hijas, la domna senatrix Marozia, al ofrecer la corona imperial a Hugo de Provenza, hermanastro y rival de Guido de Tuscia, segundo marido de la formidable fémina, ésta promovió la guerra contra el Papa. Juan había confiado la defensa de Roma a su hermano Pedro, al que había nombrado cónsul y que, con el apoyo de guerreros húngaros, se presentó a las puertas de Roma en orden de batalla. Replegadas las fuerzas del Pontífice en San Juan de Letrán, Pedro fue atrozmente asesinado ante los ojos de su hermano, y éste encarcelado en el castillo de Sant'Angelo por orden de Marozia. Allí murió sofocado por Guido de Tuscia con una almohada.

Esteban VIII (939-942). Impuesto por Alberico II, príncipe, senador y patricio de Roma e hijo de Marozia y de su primer marido Alberico I. Habiendo secundado pasivamente la política de su benefactor durante años, Esteban, cansado de permanecer relegado a un rol de dependencia y a la rutina de la administración, tomó parte en una conspiración contra el todopoderoso Alberico. Fracasada ésta, fue el Papa puesto en prisiones y horriblemente mutilado, muriendo a consecuencia de la gravedad de sus heridas.

Benedicto VI (973-974). Había sido elegido por la facción imperial y hubo de enfrentarse al resentimiento del pueblo romano y, en especial, a la hostilidad de los Crescencios, descendientes de Teofilacto por Teodora la Joven, hermana de Marozia. Mientras vivió el emperador germánico Otón I, su valedor, pudo imponerse a esta familia, pero al morir el emperador estalló la revuelta. Los Crescencios encerraron al Papa en la fortaleza de Sant'Angelo, nombrando en su lugar al diacono Francón, que tomó el nombre de Bonifacio VII quien se encargó personalmente -según cuentan algunas crónicas- de estrangular a su rival.


Juan XIV (983-984).

   Fue designado por Oton II como sucesor de Benedicto VII y se mantuvo en el solio mientras vivió el emperador. Muerto éste, el partido filobizantino llamó al antipapa Bonifacio VII, quien regresó desde su exilio de Constantinopla -adonde había huido con los tesoros de la Iglesia poco después de asesinar a Benedicto VI- y, con el apoyo de los Crescencios, destronó al Pontífice legítimo. Juan XIV fue encerrado en el castillo de Sant'Angelo en abril de 984 y murió envenenado el mes de agosto siguiente. Sin embargo, no quedaron impunes los crímenes del antipapa Bonifacio VII. Habiéndose indispuesto con los Crescencios, estos incitaron al pueblo contra Bonifacio VII, que murió linchado en medio de la revuelta. Su cadáver fue arrastrado por las calles de Roma y arrojado a los pies de la estatua ecuestre de Marco Aurelio.


Clemente II (1046-1047).

   Fue envenenado por orden de Benedicto IX, cuando regresaba de Alemania, donde había trazado el plan de reforma con el apoyo de Enrique III. Su cadáver fue llevado a Bamberg, ciudad de la que había sido obispo antes de ser Papa y en cuya catedral fue enterrado. En el siglo XVII fue abierta su tumba y se comprobó que el Papa debió ser un hombre de gran estatura (alrededor de 1,90 metros) y extraordinariamente rubio. Nuevamente exhumados en 1942, los restos fueron sometidos a análisis cuyos resultados corroboraron la muerte por envenenamiento.

  Afortunadamente, la silla de Pedro superó hace ya siglos etapas turbulentas que ensombrecieron la divina misión de sus titulares, quienes no pocas veces perecieron en el remolino de la violencia.

  Si hay un periodo particularmente tenebroso -que justifica ampliamente la denominación de «edad oscura» aplicada indiscriminadamente a todo el medioevo por la Ilustración- es sin duda el que arranca con la abominación del concilio cadavérico en 897 y culmina con la escandalosa venta del Papado por Benedicto IX, depuesto por los legados del emperador Enrique III en 1048, después de tres periodos de reinado, a cual más escandaloso.


Y aún así, dadas estas fallas abominables de simples hombres que no supieron o no entendieron el peso y la importancia de tan digno oficio como sucesores de San Pedro, Cristo mantuvo su promesa:

"...Et ecce ego vobiscum sum omnibus diebus, usque ad consummationem saeculi"


[Mateo 28, 20]


Pantheon, Todos los Santos

Salvado de segura destrucción; uno de los más originales y bellos monumentos de la antigua Roma.




Mayo del 609: El edificio dedicado a todos los dioses romanos; a Júpiter, Venus y Marte: es consagrado Iglesia Cristiana, por el Papa Bonifacio IV

El Emperador de Bizancio, Phocas, dona al Papa el templo pagano dedicado a todos los dioses, Bonifacio IV lo transforma en iglesia cristiana dedicada a la Virgen María y a los Mártires cristianos.

Para esta ocasión Bonifacio IV tomó una gran cantidad de huesos de mártires de las catacumbas y con estos lleno la cripta situada bajo el altar principal
Se dice que 28 carretas de huesos sagrados fueron sacadas de las catacumbas y colocadas en un recipiente de pórfido bajo el altar mayor.



S.S. Bonifacio IV
66° Sucesor de San Pedro
[608-615]


Este monje Benedictino, ya convertido en Papa, obtuvo la autorización del Emperador Bizantino, Phocas, para convertir el templo pagano, conocido como el Pantheon, en iglesia cristiana.

Fue el Primer Papa que logró que un templo pagano fuera transformado en iglesia cristiana

Todo ello fue posible gracias a la munificencia del emperador Phocas que, deseoso de ganarse el favor del pueblo romano, realizó el deseo y la petición de S.S. Bonifacio IV


"Santa Maria de los Mártires" (así bautizado) se salvó de la destrucción al estar protegido por la Iglesia, es el único edificio de la antigua Roma que permanecio intacto y en uso ininterrumpido.

Hasta nuestros días, aún es una Iglesia cristiana en uso.






Donación de Pipino el Breve

S.S. Esteban II
91° Sucesor de San Pedro
(26 marzo 752- 26 abril 757)


Pipino "el breve"
Rey de Francia
[751-768]

S.S. Esteban II, viaja a Francia a pedir apoyo al monarca francés, en defenza de la Ciudad de Roma, amenazada por los Lombardos ya que el protector del Papado, el Emperador de Bizancio, no podía (por enésima vez), ofrecer la protección que debía.

El Papa se había dirigido a Constantino V en petición de ayuda, pero el emperador bizantino no envió sino tan sólo una delegación diplomática, la cual tenía el cometido de exigir a Astulfo el Lombardo la restitución de los territorios conquistados.

En el palacio de Ponthion, en el sur de Champaña, el rey Pipino se postra delante del papa Esteban II
El papa fue recibido según el ceremonial bizantino, el rey, con suma deferencia, toma la brida del caballo papal, reproduciendo el mismo gesto elegante del emperador Constantino I el Grande ante el papa Silvestre I.

En la fiesta de la Pascua, Pipino, sus hijos y los grandes del Reino se reúnen en el palacio de Quiercy para redactar un documento: la famosa "Promesa de Quiercy" "promissio carissiaca", primer paso para la formación de los Estados Pontificios. Contenía la restitución del Exarcado de Rávena, Ferrara, Bolonia, etc.. y de la Pentápolis, Rímini, Pesaro, Fano, Sinigaglia y Ancona., territorios que habían pertenecido a los bizantinos.
No se hablaba entonces de "Estados Pontificios", sino de "Patrimonio de San Pedro".


 
  • El Papa nombra "Patricio Romano" a Pipino; dignidad que sólo poseia el Exarca de Rávena, la cual llevaba consigo la obligación de defender a Roma de cualquier peligro
  • Mediante pena de excomunión, se prohibe el acceso al trono franco, a cualquiera que no fuera de estirpe carolingia consagrada por el Pontifice Romano (esta clausula traeria grandes consecuencias
Pipino entonces se pone en marcha contra los Lombardos; Astolfo es derrotado en Susa y sitiado en Pavía, derrotado, promete entregar al Papa la ciudad de Rávena y otras 21 ciudades con sus tierras.

Pipino regresa a Francia y el Papa a Roma

Al poco tiempo, Astolfo de nuevo amenaza Roma, el Papa pide ayuda de nuevo a Pipino quien de nuevo logra vencerlo, Ahora, Astolfo debía entregar la ciudad de Comacchio, junto al Po.

Las conquistas de Pipino en Italia eran propiedad y concernían a territorios que pertenecieron a Bizancio; no eran, pues, de dominio pontificio.
Los bizantinos, de hecho, esperaron que el Papa se las devolviera. Pero Pipino declaró lo siguiente al embajador bizantino: «No he salido a campaña sino por amor a san Pedro y remisión de mis pecados, y jamás revocaré la oferta hecha a san Pedro»

La Reina de Blanco

Por privilegio Papal, las reinas o consortes reales católicas en audiencia ante el Pontífice; visten de Blanco con una mantilla sobre la cabeza.

S.S. Juan Pablo I con los Reyes de España (Monarquía Católica)

S.S. Benedicto XVI con los Reyes de Bélgica (Monarquía Católica)
_______________________________________

Las Reinas o consortes reales protestantes, visten de Negro

S.S. Pablo VI con los Reyes de Dinamarca (Monarquía Protestante)

S.S. Juan Pablo II con la Reina de Inglaterra (Monarquía Protestante)
______________________________________
En tanto que demás princesas o gobernates femeninas, sean católicas o protestantes; lo hacen rigurosamente de Negro. en todos los casos, con una mantilla sobre la cabeza.

S.S. Pio XII con la Princesa de Inglaterra (actual Isabel II)
y su esposo el Duque de Edimburgo (Monarquía Protestante)

S.S. Juan XXIII con Jackie Kennedy
(esposa del Presidente de E.U. John F. Kennedy)

S.S. Juan Pablo II con los Príncipes de Asturias
heredero al Trono Español (Monarquía Católica)

S.S. Benedicto XVI con las presidentas de Argentina y Chile
(Cristina F. de Kirchner y Michelle Bachelet)
[Aquí ambas se saltan el protocolo al no usar la mantilla sobre la cabeza, Bachelet no lo lleva y Kirchner porta una especie de sombrero]

S.S. Benedicto XVI con el Presidente de E.U.
y su esposa Michelle Obama

Habemus Papam [1939]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Eugenium

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Pacelli



Qui sibi nomen imposuit Pio XII


(259 Sucesor de San Pedro)
[1939-1958]

Hamebus Papam [1958]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Angelum Iosephum

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Roncalli




Qui sibi nomen imposuit Juan XXIII


(260 sucesor de San Pedro)
[1958-1963]

Habemus Papam [1963]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Ioannem Baptistam

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Montini




Qui sibi nomen imposuit Pablo VI


(261 Sucesor de San Pedro)
[1963-1978]

Habemus Papam [1978]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Albinum

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Luciani



Qui sibi nomen imposuit Juan Pablo I


(262 Sucesor de San Pedro)
[1978]

Habemus Papam [1978]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Carolum

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Wojtyla



Qui sibi nomen imposuit Juan Pablo II


(263 Sucesor de San Pedro)
[1978-2005]

Habemus Papam [2005]

Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Iosephum

Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Ratzinger



Qui sibi nomen imposuit Benedicto XVI


(264 Sucesor de San Pedro)
[2005-Reinante]